En Agroindustrias González entendemos que producir en la Amazonía no es un privilegio cualquiera. Es una enorme responsabilidad. La Amazonía es mucho más que un paisaje, es nuestro hogar, nuestra historia y la base de todo lo que hacemos. Por eso, desde nuestros inicios, hemos asumido el compromiso de preservar los bosques que nos rodean, manteniéndolos como una barrera natural y vital alrededor de nuestras granjas de cerdos y nuestras piscinas de peces.
Hoy en día, en Lago Agrio, utilizamos solo 10 hectáreas para la producción de cerdos, peces, caña y pasto, mientras preservamos 90 hectáreas de bosque amazónico. En Borja, destinamos 30 hectáreas para potreros y conservamos 162 hectáreas de bosque natural. Estas áreas no están intervenidas, simplemente las cuidamos, protegiéndolas de la tala y permitiendo que la naturaleza se regenere sola.
Pero esto no es un dato suelto para nosotros, es una decisión permanente. Aquí no se talan árboles para expandir áreas de cultivo ni se abren caminos para abarcar más espacio. No creemos en esa idea de producción que arrasa y deja cicatrices. Creemos en una convivencia sana, en la que cedros, guayacanes, balsas, guarumos y chilcas sigan creciendo, y los animales silvestres encuentren refugio. En estos bosques todavía se pueden ver osos de anteojos, capibaras, guantas y varias especies de monos. Y eso no es casualidad. Es el resultado de dejar que la naturaleza se mantenga viva, que los espacios vuelvan a regenerarse. Simplemente, los cuidamos sin alterar su equilibrio, y en ese respeto, las especies vuelven.
Este entorno privilegiado también ha sido un aliado silencioso en nuestra producción. La selva actúa como un regulador natural, ofreciendo aire limpio y un ambiente tranquilo para los animales. Por eso, en nuestras granjas porcinas, hemos logrado reducir significativamente el uso de antibióticos. La calidad de vida de los cerdos mejora gracias a ese entorno, lo que se refleja en animales más sanos, sin necesidad de sobre medicarlos. Esto no solo reduce la dependencia de medicamentos, sino que también eleva la calidad de la carne que ofrecemos a nuestros clientes.
Lo mismo ocurre con la piscicultura. Esta actividad, que en su momento nació como una alternativa ante prácticas agresivas como la pesca con barbasco o dinamita, se ha convertido en una fuente de proteína limpia y sostenible. No solo dejamos de contaminar los ríos, sino que ahora protegemos nuestros recursos hídricos internos, manteniendo un equilibrio en el uso del agua y asegurando que el impacto sobre los ecosistemas acuáticos sea mínimo.
Nuestra decisión de dejar más del 76% del área bajo conservación no es una obligación legal ni una estrategia comercial. Es una postura ética, una forma de entender que en la Amazonía no todo debe traducirse en rendimiento económico. Y aunque en las 36 hectáreas que producimos buscamos siempre eficiencia y calidad, reconocemos que el verdadero valor de estas tierras está en lo que no tocamos.
Agroindustrias González no busca apropiarse de la selva ni convertirla en símbolo de marca. Lo que hacemos es agradecer y devolver, produciendo con respeto, sin invadir, sin desplazar. Sabemos que la Amazonía no necesita salvadores, sino productores responsables, gente que entienda que aquí no se viene a conquistar territorio, sino a convivir con él.
Y así lo hacemos, día tras día, orgullosos de que en nuestras fincas los árboles sigan creciendo, los animales regresen y la producción ocurra en armonía con el bosque.